Tablachu es el último de una estirpe de guerreros bajitos educados en las artes japonesas en el templo Kiyomiku, en las montañas sagradas de una remota isla nipona.
Tras las cruentas batallas en defensa de su señor, el poderoso Fujinaka, Tablachu abandonó Japón en busca de fortuna.
Ha recorrido muchas culturas llevando sus conocimientos en el manejo de la espada, en el arte de la caligrafía japonesa y como un consumado cantante de karaoke a muchos rincones de asia y europa.
Finalmente llegó a Murcia, donde tiene pensado construir un templo en las montañas de Sierra Espuña para promover las tradiciones y enseñanzas de su arte oriental.
Cuando los organizadores del I Salón del Manga de Murcia, “Murcia se remanga”, le pidieron ayuda no dudó en ofrecer generosamente su imagen y sus ancestrales conocimientos para que todos los visitantes del Salón se acerquen más a la sabiduría japonesa.
